GUERRA DE BANDERÍAS VERSIÓN SIGLO XXI


Desde los foros sociales mundiales celebrados en 2002 y sucesivos, el neoliberalismo venía librando una batalla ideológica en retirada, ya la fuerza emergente de los movimientos sociales que apuntaban con claridad los fallos y deficiencias del sistema económico y político mundial. Pero la crisis mundial del 2008 supuso el golpe definitivo y el fracaso estrepitoso de las políticas liberalizadoras y privatizadoras que nos dejaros totalmente desarmados ante los desmanes y desregulaciones de los sistemas de control de capitales.
La derecha política y económica, tenía que recomponer su discurso, y se habló de la famosa “refundación del capitalismo” y cosas por el estilo, que con el tiempo se ha visto que sólo eran pantallas para retrasar los nuevos mensajes del poder. El mantra oficial pasó del “fin de la Historia” de Fukuyama, al “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” los recortes salvajes generalizados, y en la UE los “estados derrochones del sur”.
En cada país y estado del entorno occidental, el discurso se intenta adaptar a sus circunstancias locales, y lo que en Alemania justifica los recortes en casa por culpa de Grecia, en España es por imposición de la UE y los derroches de Zapatero que no supo ver la crisis, etc. Todo vale para justificar lo injustificable, y sobre todo para NO dar cuentas del fracaso absoluto del sistema globalizador y neoliberal impuesto a partir de los años 80 y que prometía la felicidad y el capitalismo popular para toda la ciudadanía sumisa.
Pero surge el 15M como explosión ciudadana sin precedentes y el discurso neoliberal sufre una nueva derrota esta vez en lo dialectico, el NO NOS REPRESENTAN, NO SOMOS MERCANCIA EN MANOS DE POLITICOS Y BANQUEROS, y otros muchos lemas que dejan bien claro, junto a las luchas y movilizaciones pegadas a la realidad social en temas como desahucios, estafas bancarias, servicios sociales privatizados, sanidad y educación pública, etc., que el ciclo vital del discurso derechizante neoliberal está en horas bajas.
Las encuestas serias realizadas desde 2011 confirman con pequeños altibajos, que la sanidad y la educación pública, las pensiones públicas, las políticas de viviendas, la recuperación de empresas y servicios públicos privatizados, etc. están en el sentir muy mayoritario de la ciudadanía, y por tanto los discursos emitidos principalmente por la derecha y el PP en particular que nos intentaban convencer de lo BUENO que era privatizar en contraposición a la gestión nefasta desde lo público habían sucumbido a manos de la realidad de la misma crisis y el empuje de nuevos actores sociales y políticos.
Pero la respuesta de las derechas no se podía demorar, porque los que mandan no sueltan las riendas del poder con facilidad, había que buscar nuevos yacimientos discursivos capaces de retrasar los cambios políticos, sociales y económicos que nuestro país tanto necesita y añora la inmensa mayoría. Y como en las novelas de Grandes Hazañas, cuando falla la realidad, se apela a la emoción a lo intangible. Ante la derrota de lo evidente y de la razón, está la bandera de lo sentimental.
Y es ahí donde en coincidencia casi cómplice, desde Madrid y desde Cataluña la clase económica dirigente con sus partidos amigos, los mismos que años antes habían ensayado de forma masiva las privatizaciones y externalizaciones masivas, principalmente en los sectores de asistencia social, educción y sanidad, desempolvan sus banderas de los armarios y atizan el discurso nacionalista excluyente y sentimental. Los mismos que años antes en tiempos de Aznar y Pujol hablaban catalán en la intimidad y compartían el 3% de las comisiones por territorios, ahora coinciden en iniciar la escala de lo identitario y así borrar de un plumazo sus muchas complicidades, y sus muchas prebendas mutuas ideológicas y estratégicas.
Como en toda guerra que se precie, la primera victima es la verdad, y la segunda los llamados EECTOS COLATERALES, es decir, las víctimas inocentes que formamos ese concepto ciudadano de LOS DE ABAJO.
En Cataluña y al calor de las duras medidas de ajuste, un sector muy importante de la ciudadanía enojada asume la posibilidad de acabar con estas políticas y de camino quitarse al corrupto e impresentable gobierno de España de un plumazo, y se sube al carro del Procés, con más ilusión que fundamentos. Y desde Madrid el gobierno alimenta el incendio con desplantes, ofensas, y discursos encendidos que arrastran también a una parte importante de los sectores de clase medía y trabajadora a enfocar en el agravio y el desafío independentista, antes que, en su plato de comida, su pensión o el recibo de la luz.
Y ya está hecho, por arte de magia mediática y a golpe de talonario, hemos convertido el enfado social de la mayoría, en sentimiento abstracto de identidad. Todo por mantener el poder hasta que amainen los vientos de cambio y a ver si la crisis remite con el correr de los días, y el pueblo se olvida de corrupción, hambre, recortes y engaños. Doctores tiene la iglesia y la derechona nunca ha estado falta de mesías, de dineros y de aliados útiles entre los mendicantes.
Ante este panorama espeluznante de rechazo social al discurso neoliberal y sentimiento identitario banderil, que aparenta una contradicción ideológica, pero que no carece de sentido para mucha gente necesitada de sentido de pertenencia en tiempos difíciles, he aquí que la izquierda social y política se encuentra en otra encrucijada histórica.
Por un lado PODEMOS, fuerza emergente que recoge mejor que nadie el espíritu de protesta del 15M, no supo probablemente jugar sus cartas tras las elecciones de Diciembre y posterior de junio del 2017. Un exceso de confianza, ingenuidad y algo de soberbia, impidió la formación de un gobierno para sacar al corrupto PP del gobierno.
Por otro lado el PSOE que se debate en el ser o no ser, y en su política de atrincheramiento antiPODEMOS, que no ha digerido aún la nueva situación de diversidad política del país. Y que espera a que el tiempo y las nuevas elecciones dentro de dos años le sitúen nuevamente en la hegemonía total de la izquierda sociológica.
Y mientras esto ocurre, la gente sufre y la derecha que a la postre es la responsable del discurso fracasado que nos ha llevado a la crisis del 2008, se recompone esta vez bajo el tándem Cs y PP en franca competencia por liderar el discurso más rancio y sentimentaloide de la guerra banderil total. Y la otra derecha catalana representada principalmente por PDyC como reverso de la misma moneda, consume sus últimos días de exilio y rosas agitando también las banderas de la “dignidad pisoteada” como en perfecta coordinación, aparentemente improvisada, intentan mantener a su tropa apegada a lo emocional y sentimental, sin entender que las verdaderas causas de amplios sectores empobrecidos para apoyar el Procés son exclusivamente coyunturales e interesados.
Si quedara una pizca de racionalidad y humanidad en la izquierda española, de forma inmediata se entablaría un acuerdo a la portuguesa para sacar al PP del gobierno, establecer unas políticas de rescate ciudadano, y de regeneración social y democrática que situaran el discurso de lo social por encima del discurso de lo identitario y de la guerra entre comunidades. El PP fuera del gobierno tendría que responder de sus corruptelas, y sin el tejemaneje de jueces y fiscales ejecutada desde el poder institucional, lo que terminaría en el estallido de una guerra fratricida en su seno, y en una guerra de delaciones y un “sálvese quien pueda” entre los odios y rencillas agazapadas en estos momentos.
No valen justificaciones sobre quien apoyaría o no esa Moción de Censura, porque el PP en mil ocasiones se ha apoyado en grupos nacionalistas e independentistas para sacar sus leyes, sus presupuestos y sus programas, léase el ultimo PGE del pasado año con el PNV. Máxime cuando los grupos catalanes están dispuestos a apoyar la salida del PP a cambio de nada, y todos sabemos que el Procés a embarrancado definitivamente para muchos años al menos.
Superar los debates identitarios nacionales es condición indispensable para salir del bache, y el PP y Cs lo saben y no van a soltar la presa fácilmente. La izquierda en general y el PSOE en particular que tiene la llave de la operación, deben superar su complejo de niño que le han quitado el juguete y dar el paso adelante con una Moción de Censura e Investidura. PODEMOS debe apoyar alguna de las formulas que supongan establecer un nuevo marco discursivo y político en nuestro País, y dejar para más adelante el debate sobre el liderazgo definitivo de la izquierda en post de la mayoría social. Posponer el debate sobre la solución definitiva en Cataluña y el resto de los territorios a dos años vista, lo que daría serenidad y perspectiva para la búsqueda de un encaje pactado y aceptable por todas las partes. Y dentro de dos años, con un poco de acierto, generosidad e inteligencia política, estaríamos hablando de otras cosas importantes, como los retos futuros en la economía sostenible del siglo XXI, en las nuevas fronteras del estado del bienestar y el avance de la democracia participativa, en reformas democráticas de progreso en nuestra constitución, etc.
La solución está al alcance de la mano, la pregunta es, ¿madurez o estrategia miope?


Federico Noriega Gonzalez
Exconsejero ciudadano municipal de PODEMOS Sevilla




¿SOLOS, SOLAS O DESOLADOS?


En "Anna Karenina" Tolstoy escribió que las familias felices se parecen, en cambio las infelices lo son cada una a su manera. Basta con darse una vuelta por el foro para comprobar !cuanta razón tenía Tolstoy!

Cada dia me parece más difícil saber algo sobre inteligencia emocional. Resulta que hay tantas clases de inteligencias que al final voy a concluir, como en la lógica de Sócrates, que "solo se que no se nada". El problema de ser tan lógico es que te quedas sin pasión y hasta corres el riesgo de terminar con una ingesta de cicuta.

Como a pesar de todo, todavía me aplico en el intento de aprender, asistí a una conferencia sobre las Relaciones de Pareja y parece que los psicólogos -esos que saben mucho de inteligencia emocional que el resto de los mortales no aprendemos-  han dando con una serie de fórmulas matemáticas para definirla. Sería algo así como: 

Modelo de Fusión: 1/2 + 1/2 = 1, es el caso del enamoramiento inicial, de la fusión de dos medias naranjas, aquí todos nos olvidamos de los amigos, de los ex, de los problemas con los hijos o con el trabajo, de por donde va la crisis o los avatares políticos y solo tenemos ojos para el otro. Claro que hay individuos que no pasan nunca de esta fase de atolondramiento  inicial, que a más de uno nos encanta, de esa especie de adolescencia permanente. Mi peluquero, entre corte y corte y sin cortarse un pelo va y  te dice: "Estoy enamoraaaado! Se que después voy a sufrir -dice él- pero ¿y lo bien que se lo pasa uno?" Y todo esto mientras canturrea "Esperaaanza por Dios, Esperaaanza...ya no saabes bailar el Cha,Cha,Cha..." Definitivamente, he cambiado el sillón del psicoanalista por el de mi peluquero. Haces risoterapia, sales más guapa y te pegas un subidón de autoestima.

Otro Modelo es de Inclusión: 1 + 1 = 1. Aqui dos personas forman una sola. Es el modelo que se establece cuando ese periodo de  "fusión" ya no funciona. Y como todos sabemos que  la fusión inicial  tiene un tiempo de caducidad, suele ser el modelo que se instala después.  Uno de los dos se apodera del otro, lo engulle en muchos caso; solo que llega el momento en el que el sometido se cansa de tanto aguante. Las relaciones de poder son así,  hasta que el exclavo se rebela.

Finalmente, está el Modelo de Inter-dependencia: 1 + 1 = 3. Como la lógica matemática es ilógica a toda vista, es el modelo más difícil de ver, sin hablar de conseguir. Pero este es  el que mola. De tal manera que los dos individuos se funden, se quieren,  pero son personas independientes y completas que se inter-relacionan a través del respeto y la igualdad afectiva, que han creado esa tercera personalidad que se llama Amor. Así es que compran todas las papeletas para estar juntos para los restos, ser felices y comer perdices.

Si bien  con la edad nos llega la certeza de  que la felicidad es una sensación transitoria, también es verdad que hay gente que no reconocería la felicidad ni aunque estuviese delante de ellos haciendo señales de humo. En cuanto a la infelicidad y las separaciones, las hay para todos los gustos. Luis Racionero, escritor y antiguo Director de la Biblioteca Nacional, ha escrito que "Casi siempre quienes se separan son las mujeres; el hombre es demasiado cobarde, irresoluto, acomplejado o indefenso como para elegir la soledad, la ruptura, el cambio. El hombre ha sido condicionado por su madre, como un perro de Pavlov, para  dos cosas: primero, para obedecer a la mujer que se ponga en el sitio de ella y segundo, para ser absolutamente incapaz de vivir solo". Quizás sea por eso que se dice que en general los hombres no abandonan nunca y cuando lo hacen es porque, como Tarzán, tienen una liana a la que agarrarse... pero digamos a favor de los hombres, que cada vez hay más hombres que incluso se arriesgan a vivir solos.

Por nuestro lado, las mujeres estamos tan inmersas en la cotidianidad que ni siquiera tenemos tiempo de plantearnos la separación y  solo lo hacemos cuando ya estamos hasta el moño y nuestra pareja ha pasado a formar parte  de la decoración del sofá o ni siquiera nos mira y ronca mientras pasan una preciosa película en la tele;  o nos separamos cuando  por fin caemos en la cuenta de que en  la casa todos tienen "affaires" menos nosotras. Esto me  lo dijo una amiga con toda su gracia, cuando cayó en la cuenta de que tenía que divorciarse: "niña, que en mi casa todos se acostaban con alguien menos yo". Como si estuviésemos condenadas a la intendencia del cuartel, pelando patatas de por vida.

Además, la sociedad nos ha montado el estatus de tal manera que nos  provoca horror que nos vean con la comitiva de amigas despechadas, sin un macho que se atreva a acercarse a tanta fémina. Y es que nosotras cuando estamos solas, no nos sentimos solas sino desoladas;  en lugar de aprovechar ese salto al vacío para propiciar un encuentro con nosotras mismas, lejos del rencor que la separación nos produce. Y esto del "encuentro con nosotros mismos" que resulta que es lo que va a mover la sociedad del futuro, que conste que también serviría para más de uno/a que sale a la calle creyendo que "estando en el mercado" se le resuelve el problema.

En lo que se refiere al dolor que produce una separación,  hay una diferencia: no es lo mismo separarse de sopetón que separarse teniendo ya a otra potencial pareja que ya estaba ahí esperándonos. Lo más civilizado sería una separación por tramos.  Vamos !que te den por lo menos tiempo para amortizar el dolor! Porque, no nos engañemos... todos sabemos que el que más sufre no es el que abandona; sino el abandonado. Cuando abandonas, el dolor te puede durar tres días; sin embargo el otro dolor -el del abandonado-  puede durar de tres meses a tres años. 

Dice el Sr. Racionero algo así como que  "los artistas necesitan sentirse enamorados para tener inspiración y que  el resto la  necesitamos para salir de la monotonía cotidiana".  El problema quizás consista en una confusión semántica: llamar Amor a aquello que no lo es; sino que es más bien su opuesto: carencia, egoísmo, miedo, celos, posesión, obsesión, auto-engaño. No lo digo yo,  lo dice el mismísimo Racionero y también que las mujeres queremos básicamente tres cosas: "Que las quieran, que las protejan y quedarse con todo" .

Aunque muchas de nosotras no estamos precisamente carentes de experiencias misóginas, desde una perspectiva feminista menos radical y más humanitaria, creo que las mujeres deberíamos revisar nuestras posturas a la hora del reparto.

Intentemos ser felices,  SIN comer perdices. Porque: ¿Qué habrán hecho las perdices para que se las coman? Y sobre todo,  porque hay ciertas féminas que preferimos pactar, en lugar de sacrifican y que no nos comemos a nadie.


Carmen Ciudad
WILPF

El año de los tiros

El cinco y séis de febrero celebramos en la Casa Colón de Huelva las IV Jornadas de Conmemoración del año de los Tiros. 

Queremos rescatar del olvido una de las primeras manifestaciones populares de contenido ambiental habidas en el mundo: el 4 de febrero de hace ciento treinta años (1888) se concentraron en Rio Tinto unas diez mil personas. Eran mujeres, hombres, niños, ancianos, campesinos, mineros, vecinos, acompañados por una banda de música. Procedían de todos los rincones de la cuenca minera onubense, que varios articulistas llamaban "el país de los Humos". Querían justicia social al tiempo que justicia ambiental, pues a la demanda de mejora de las condiciones de trabajo sumaban las de defensa de la salud de las poblaciones, de la agricultura y los animales, dañadas por la lluvia ácida procedente de la calcinación de las piritas a escala industrial.

Aquella manifestación pacífica, de trágico final (fue tiroteada por el ejército y la mayoría de los cadáveres arrojados a las escombreras), tuvo lugar poco después de las huelgas obreras en Chicago que dan origen al 1 de mayo como Día Internacional del Trabajo. La manifestación de Río Tinto fue pacífica, de amplia base popular y cívica, con una concepción de la justicia muy actual, pues integraba lo humano y lo ambiental.

Todo ello nos lleva a los organizadores y a las entidades que colaboran a proponer ante la UNESCO el 4 de febrero de 1888 como Día Internacional del ecologismo. Ello pasa primero por el reconocimiento patrimonial de aquel acontecimiento por las instituciones andaluzas.

Félix Talego Vázquez
 
MANIFIESTO AÑO DE LOS TIROS

El 4 de febrero de 1888 una manifestación pacífica que, al grito de “Abajo los humos”, se había concentrado en la plaza del ayuntamiento de Riotinto convocada por la Liga Contra las Calcinaciones, terminó en tragedia. Una descarga de fusilería del ejército causó la muerte, oficialmente, a trece personas, aunque la cifra real de víctimas mortales debió ser mucho mayor. Eran mujeres, hombres, niños, ancianos, campesinos, mineros, vecinos, acompañados por una banda de música. Procedían de todos los rincones de la cuenca minera onubense, que varios articulistas llamaban “el país de los Humos”. Estaban articulados en la Liga contra las Calcinaciones y en las incipientes organizaciones sindicales. Exigían mejoras en el trabajo y, simultáneamente, el fin de la lluvia ácida (anhídrido sulfúrico), provocada por la calcinación al aire libre de piritas a una escala sin precedentes. El cobre así obtenido nutría la demanda mundial de la industria en expansión.

La gravedad de los hechos del “Año de los Tiros”, como popularmente fue conocido el suceso, provocó un intenso debate en el Parlamento español, y gran eco mediático en la prensa nacional e internacional. Fue la primera campaña mediática sobre contaminación en España, y una de las primeras del mundo. A pesar de ello, no se derivaron responsabilidades judiciales ni políticas. Se impuso la impunidad y el hecho fue cayendo en el olvido.

Hasta los años setenta del siglo XX la sociedad civil de la cuenca minera no volvería a movilizarse aglutinada por el derecho a un ambiente saludable, pues durante las primeras décadas del siglo XX las huelgas mineras protestaron solo contra la injusticia laboral y después se impuso la dictadura. Son casi cien años, los mismos que transcurren hasta que los estudiosos vuelven a interesarse por “El Año de los Tiros”, atentos por mucho tiempo solo a la vertiente de explotación laboral de las sociedades mineras y los enclaves industriales.

Las peticiones que portaban los infortunados manifestantes fundían razones de justicia social y de justicia ambiental: a las demandas por la mejora de las condiciones de trabajo se sumaban las de defensa de la salud de las poblaciones, de la agricultura y los animales. Esta síntesis constituye un ejemplo augural de ética ecológica en la geografía mundial. Y es paradigmática de otras muchas luchas que se han sucedido después en pro del cambio a una minería e industria sensibles a la explotación humana y de la naturaleza, pues la una es necesariamente correlativa de la otra.

Los sucesos del Año de los Tiros tienen lugar poco tiempo después de las huelgas obreras en Chicago que dan origen a la celebración del 1 de mayo como Día Internacional del Trabajo. Su condición de reivindicación pacífica, de amplia base popular y cívica, su acierto en integrar en una concepción amplia de justicia los aspectos humanos y ambientales, hoy más aceptada, pero necesitada aun de respaldo y ocasiones simbólicas que la celebren, nos lleva a proponer el 4 de febrero de 1888 como Día Internacional del ¿ecologismo social?.


“EL MIEDO A LA INDEPENDENCIA”



Hace más de cuatro siglos que las mujeres europeas aceptamos el papel de “mujeres sumisas” quizás para el evitar el esfuerzo que supone tomar a cargo una existencia auténtica, tal como observaba de una forma muy inteligente Simone de Beauvoir. En su momento, aceptamos el trabajo de casa, el llamado “trabajo sucio”, porque el trabajo sucio es el más seguro de todos, a cambio estábamos en condiciones de exigir una retribución totalmente desmedida: La total manutención de la mujer.

De pronto me encuentro sola en la habitación y pensando, ¿qué nos pasa a las mujeres? Estoy sola, llevo la mitad de mi vida sola, estoy acostumbrada a mi soledad y la verdad es, como muchas mujeres me confiesan, que no nos gusta estar solas. Es esa una verdad en cuyo rechazo he gastado muchas energías. No me sorprende descubrirlo cuando hablo con amigas...”estoy harta de estar sola”, me dicen en secreto. Quisiéramos vivir insertas en la piel de otra persona, sentirnos seguras y cuidadas. Estos pensamientos, estos deseos, han estado presentes en nosotras desde hace mucho tiempo. No es el deseo de mimos y caricias tan necesarios para todas las personas, se trata de otro deseo que no tiene nada que ver con la reciprocidad amorosa y que nos cuesta confesarlo, es el deseo de ser “salvadas” por un hombre.

Hay miles de mujeres así. Mujeres que hemos crecido de una determinada manera, no se nos ha enseñado a insertarnos en un mundo de adultos en el que solo nosotras somos responsables de nosotras mismas. Fuimos criadas para ser protegidas, apoyadas, mimadas y educadas para la felicidad conyugal. Y por supuesto que fuimos descubriendo, cada una por su cuenta, la mentira que encerraba esta afirmación. Los mimos y los cuidados son necesarios para vivir, son importantísimos; pero no podemos dejar en el otro la responsabilidad de nuestro propio cuidado.

Con el tiempo descubrimos que más vale libertad que seguridad. Pero la libertad asusta. Esta libertad trae consigo muchas consecuencias: Crecer y desenvolvernos en la vida sin la necesidad de “escondernos” en otra persona que consideramos “más fuerte” que nosotras, tomar decisiones basadas en nuestra propia valía y no en la de nuestras parejas, nuestros padres, nuestros maridos o nuestros hijos. La libertad exige que seamos auténticas y sinceras con nosotras mismas, que nos trabajemos la dependencia psicológica y emocional de los hombres enraizada por siglos y eso, ¡cómo no!, aterra. ¿Por qué las mujeres cuando tenemos la oportunidad de dar un paso hacia nuestra independencia tendemos a retroceder? ¿Por qué no estamos acostumbradas a enfrentarnos con nuestros miedos y a vencerlos? En realidad porque no estamos adiestradas para la libertad, sino para la dependencia.

Hablo con mujeres que sienten miedo, inseguridad, nostalgia del padre o del marido que no fue y de la madre que velaba por ellas y las cuidaba. Vuelvo a sentir la voz de la niña abandonada que a veces soy, de mujeres que no pueden dar un paso solas, que necesitan la aprobación del otro...y por otro lado, está lavoz de la mujer guerrera, de la rabia que se siente contra una misma, del esfuerzo y del coraje que hacen falta para reorganizarse sin más amor y protección que nosotras mismas. “En cada mujer existe una niña enamorada y temerosa y un hombrecito valiente que quiere vivir”, decía una feminista americana.

Antes era fácil salir de esta polémica, bastaba con responsabilizar a los hombres...Solo que ese tipo de feminismo se ha quedado obsoleto. El feminismo es ahora un conflicto interno y doloroso, una batalla contra nosotras mismas, una R-evolución personal. Una auténtica evolución como individuos que se saben valiosos y que van al encuentro de otros individuos igualmente valiosos desde la libertad y no desde la dependencia. Quizás entonces comprendamos que “o hacemos de Hadas madrinas de nosotras mismas” o que nadie más va a venir a rescatarnos de entre las cacerolas; que el príncipe encantado no existe y que en muchos casos el Príncipe Azul, destiñe, como dice un buen amigo.

Escribía la feminista Magda Catalá que “las guerras son el producto de tanto llanto reprimido...El día en que los hombres se permitan llorar todo lo que llevan dentro dejarán de pelarse y hallarán por fin una cierta paz interior. Las guerras de las madres, de las mujeres por educar a sus hijos, debe ser una lucha interna y creativa”.

Deberíamos educar a niños y niñas distintos, feminizar a las niñas no es vestirlas de color rosa. No se trata de aprender a hacernos hombres, sino individuos en el más alto sentido de la palabra. Se trata de una empresa difícil y valiente que requiere un largo recorrido hacia el interior de nosotras mismas, hacia nuestra responsabilidad como personas. No es un camino fácil; pero puede que al no depender del otro para apuntalar nuestra inseguridad, estemos en el camino acertado.

Carmen Ciudad
Women International League for Peace and Freedom

Estoy pensando


Estoy pensando en que me acaban de poner a parir con gestos, luces y alguna cosa que he podido leer en los labios de unas conductoras y un conductor porque iba circulando a 80 km/h en una zona en la que, por obras, la velocidad estaba limitada a 80 km/h. 

España nunca ha sido un país civilizado porque España siempre ha sido un país teocrático y/o militarizado. De modo que la sociedad civil se pasó 400 años y pico bajo la bota de la Iglesia inquisitorial y omnipotente y ciento y pico (en intersección) bajo la bota militar con algunos descansos ilusorios y más oscuros y fracasados de lo que nos vende la idolatría de la vieja izquierda.

Gürtel y otros casos parecidos salen gratis porque en España no entendemos el origen de las normas, la necesidad de su cumplimiento y el respeto hacia los demás y hacia la seguridad y la convivencia colectiva que significan y de la que son expresión. En España creemos que las normas son arbitrarias porque nunca se nos han explicado, rara vez se nos han consultado y siempre las clases dirigentes y sus rémoras han conseguido ver las ratoneras por donde eludirlas.

Por eso en la escuela, en el trabajo o en la carretera insultamos a los que cumplen las normas. Porque nos recuerdan que los que no somos corruptos y/o delincuentes lo seríamos si tuviéramos oportunidad.

¿Cómo no va a salir gratis la corrupción si en España es simplemente el cumplimiento de que este mundo es de los despabilados?



 Juvenal García

MUJERES DISIDENTES, LIBRES, MUJERES FATALES

La psicóloga alemana Ute Ehrhardt escribió hace unos años un libro que se titula "Las Chicas Buenas Van al Cielo, las Malas a Todas Partes". En él se analiza que la mayoría de las mujeres prefieren ser buenas antes que disfrutar de la vida. Durante generaciones se nos ha inculcado que tenemos que ser resignadas y complacientes. Sin embargo, la experiencia demuestra que solo aquellas que conocen sus metas y luchan por ellas, digan lo que digan los otros, las alcanzan.

Tenemos en la historia y en la literatura romántica una lista de mujeres fatales interminable: desde la diosa sumeria Ishtar a la bíblica Dalila; desde  la Mata Hari, bailarina exótica y espía convicta cuyo nombre hizo sinónimo de mujer fatal la Primera Guerra, a la rebelde cigarrera y trianera Carmen de Bizet.  Todas ellas eran mujeres que se rebelaron contra el orden establecido, eran disidentes, libres, heroínas o malvadas que usaron sus armas de mujer para conseguir sus objetivos.

Calipso por ejemplo, era una bomba en el terreno sexual, aunque al parecer no tanto en lo referente al orden doméstico. Al final, Ulises volvió con su esposa; pero no pasó ni un solo día sin que se acordara de Calipso ¡Y es que hay mujeres difíciles de olvidar!

http://www.revistaelobservador.com/images/stories/envios_11/noviembre/instinto_basico.jpgSon ellas, las malas, las que han eclipsado a las buenas en la gran pantalla. Desde rubias opulentas como  Mae West, Jean Harlow o la mismísima Marilyn Monroe hasta la misteriosa Hedy Lamarr o las caderas movedizas de Jane Russel. Sin olvidar la sensualidad de Marlene Dietrich, o la elegancia de Gene Tierney o el envidiable morbo de Briguitte Bardot, aunque al final de su vida prefiriera la compañía de los animales. Lana Turner era una rubia discreta con el alma teñida de oscura tentación y Jayne Mansfield  fue el rubio objeto del deseo de millones de espectadores.  Sus medidas de infarto -102, 53, 90- fueron las coordenadas a las que dirigieron sus miradas cientos de hombres ansiosos. «Cuándo soy buena, soy muy buena; pero cuándo soy mala, soy mejor», se jactaba Mae West entre la vanidad y el morbo. Vestida de provocación y sin ningún pudor, aquella rubia descarada y sensual devoraba incansablemente a los hombres.

Hay títulos inolvidables: “Que el Cielo la Juzgue,  "Cara de Ángel", "La Dama de Shanghai", "Gilda", especialmente mala cuando dice "If I'd been a ranch, they would've named me "The Land of Nobody" (que viene a decir algo tan absurdo como si hubiese sido un racho, me hubiesen llamado "Tierra de Nadie"); "La Carta", "La Gran Mentira"  "La Dalia Negra" , "La Ultima Seducción" "Atracción Fatal", "La Loba", "Instinto Básico", con el famoso cruce de piernas de Sharon Stone, que nos dejó a todos boquiabiertos y un sinfín de películas que nos recuerdan que cuidado con las malas, porque pueden ser más mortíferas que un Boletus de Satanás.

A veces, ellas justificaban su conducta: "Tú no sabes lo que es vivir en este cuchitril", decía la protagonista de El Cartero Siempre LLama Dos Veces. Y esas mujeres de los culebrones cuando decían: “es que la vida me ha hecho mala. A lo que Mae West, la reina de las wamps, respondía: “No hay chicas buenas que se extravían, sino chicas malas a las que pillan”. La mala de la película mira al galán intensamente y le dice: "He intentado ser buena; pero es tan aburrido. Quiero tener servicio de habitaciones el resto de mi vida". Las mujeres fatales transforman la sensualidad en seducción y utilizan sus amplias curvas como el camino más recto para conseguir sus objetivos.

Vampiresas de  mirada glacial, lejanas de la dócil ama de casa. Siempre listas para unos hombres que, ajenos a sus reglas y peligros, crean poseerlas con tan sólo acostarse con ellas. Mujeres inteligentes y muy conscientes de que la mente es la zona más erógena del cuerpo. Sobrepasaron el orden establecido o utilizaron sus armas de mujer para enfrentarse a un entorno desfavorable. Eran prototipos de mujeres libres, disidentes, carentes de tabúes, eran divertidas. Y lo bueno es que con ellas no era necesario fingir. Esto no lo digo yo, ya lo decía Lauran Bacall en la siguiente escena. “Solo tienes que silbar…¿sabes silbar?
Es que, aunque se casen con morenas, los caballeros las prefieren rubias. Seguro que el cielo está lleno de chicas buenas y ¡debe de ser tan aburrido!

Por mi parte, si solo voy a vivir una vez, quiero ser rubia, descarada, divertida, sensual y por encima de todo, que un Ulises no sea capaz de olvidarme el resto de su vida.  Y Ahora que lo pienso,  muchas de estas guapas posiblemente dirían,  “Me too”. Felizmente, también pillan a los malos, a los poderosos, a los abusivos ¡Ya era hora!

Carmen Ciudad
Women International League for Peace and Freedom - WILPF